Primeras Mercedes. Francisco Pérez de Burgos

04.02.2015 23:58

Primeras mercedes

Francisco Pérez de Burgos

Siglo XVII

 

                Luego de la primera repartición fallida de mercedes por parte de Garay, la ciudad de Buenos Aires se fue consolidando como núcleo poblacional y comenzó a extenderse hacia la campaña. Los gobernadores que sucedieron continuaron otorgando tierras a los conquistadores y vecinos antiguos.  Es así que desde comienzos del siglo XVII se reparte y se inicia la posesión efectiva de las tierras del actual Partido de Zárate.

                La propiedad de la tierra de estos pagos quedó en manos de algunos pocos vecinos de la primitiva Buenos Aires.

·         El 23 de octubre de 1604 el gobernador Hernando Arias de Saavedra otorgó tierras con frente al Río Paraná de las Palmas a Francisco Pérez de Burgos.

·         En 1613, el mismo gobernador, otorgó merced de tierras a Nicolás Ocampo Saavedra.

·         El 9 de octubre de 1618, Francisco de Manzanares recibió tierras  por el gobernador Hernandarias.

·         El gobernador Francisco de Céspedes otorgó merced de tierras a Hernán Suárez de Maldonado el 25 de febrero de 1626.

·         El 22 de enero de 1635 Sebastián de Orduña recibió tierras otorgadas por el gobernador  Pedro Esteban Dávila.

      De éstos, 3 estaban relacionados por lazos de parentesco : Francisco Pérez de Burgos era suegro de Francisco de Manzanares y éste a su vez fue suegro de Sebastián de Orduña. Además, Hernán Suárez de Maldonado estaba vinculado comercial y políticamente con Pérez de Burgos, Manzanares y Orduña, coincidiendo en varias oportunidades en cargos del cabildo de Buenos Aires.

               

                Francisco Pérez de Burgos

Nació en 1558 en la “colación de San Lucas”, Jerez de la Frontera (España), hijo legítimo de Diego Pérez de Burgos y Beatriz Martínez de Tremal.

El 11de febrero de 1581 el Rey Felipe II, en provisión firmada en la villa de Elvas –actual Portugal-le da permiso para viajar a las Indias con el cargo de Escribano.

 En 1581 zarpó a América, instalándose en Asunción del Paraguay. En 1583 se traslada a la recientemente refundada ciudad de Buenos Aires, donde se casa con Juana de Aguilar Salvatierra.

Con Juana de Aguilar Salvatierra tuvo 5 hijos (dos varones y tres mujeres):

·         Francisco, quién fue fraile.

·         Catalina de Aguilar, que se casó con Juan de Vargas y en segundas nupcias con Juan Rodriguez Estela

·         Leonor de Aguilar, que se casó con Francisco de Manzanares.

·         Ana de Aguilar y Burgos, que se casó con Diego Serrano de Araya.

·         Otro niño.

                El 2 de julio de 1588, Francisco Pérez de Burgos, gracias a haber estado avecindado en la ciudad desde hacía 5 años, recibió una merced (que nunca llegó a poblar ni poseer  efectivamente) de tierra de 500 varas de frente en el camino hacia el “Monte Grande” (San Isidro) en la zona del actual barrio de Recoleta de la ciudad de Buenos Aires otorgada por el Adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón.

                En  febrero de 1589 presentó al ayuntamiento de Buenos Aires la provisión del Rey que le concedía el cargo de Escribano, sucediendo a Antón García Caro como Notario Público y del Cabildo.

                Durante la noche del 15 de febrero de 1589 (figura en el acta del Cabildo del 16/2/1589), Pérez de Burgos, abordó a varios cabildantes para que pusieran “orden y remedio en los alborotos” ocasionados por el Fray Francisco Romano.

Este fraile tenía antecedentes, había sido expulsado de Asunción y Santa Fe por sus agresiones. En Paraguay, su superior debió pedirle que se fuera cuando salió a la calle con un arcabuz.  Ya en Buenos Aires con el cargo de guardián del convento de San Francisco, el tal Romano, "piropeaba" a las mujeres casadas y corrió con un palo al teniente Pedro Verdún por la plaza mayor porque había tenido un affaire. De tan mala fama gozaba, que todos los Regidores, menos uno, convinieron en la necesidad de que se lo expulsara enseguida de la ciudad. El único Regidor que opuso sus reservas a la expulsión de semejante clérigo  fue Juan de Castro, porque creía que no convenía que el pueblo  se quede sin religioso. Una vez votada la expulsión, el problema era ir a decírselo, ya que el cura excomulgaba a todo aquel que le contradecía. Tres meses después, aún permanecía fray Romano en su puesto haciendo de las suyas. Sin respeto por el espacio público, el fray Romano colocó una tapia en medio de la calle y apropiándose de otros terrenos lindantes. En efecto; el Procurador de la ciudad denunció al Ayuntamiento que dicho tonsurado había puesto cerco y obstruído nada menos que una calle pública, "y la quiere meter en su convento". El Procurador pedía le derribaran las tapias al entrometido, que tan sin escrúpulos atropellaba el orden edilicio de la población. Luego de varias idas y vueltas, el cura se trasladó al Tucumán.

            Alrededor de 1590, el escribano real Francisco Pérez de Burgos se traslada a Santa Fe, donde aparentemente permaneció por varios años. El 9 de octubre de 1596 exhibe en el Cabildo de Corrientes un título suyo de Alcalde y Justicia Mayor, refrendado por el Gobernador Juan Ramírez de Velasco. Por esa época estuvo junto a Hernandarias en algunas excursiones emprendidas contra los indios alzados de la zona.

            En Charcas, Francisco Pérez de Burgos prestó declaración como testigo el 12 de octubre de 1601 acerca de los servicios de Hernandarias, y dijo que lo conocía "de diez y ocho años a esta parte" - vale decir desde 1583; "que es el tiempo que este testigo asiste en las provincias del Paraguay", agregando que vió a Hernandarias en compañía del Capitán Rodrigo Ortiz de Zárate, Teniente de Gobernador del Adelantado Torres de Vera, "ir a la conquista de los indios oroquetás, guaiguás y tapitangués, que son serranos y confinan con la cordillera de Chile", y que "en aquella ocasión se hallaron porque mataron a el suegro deste testigo y a otro soldado y hirieron a otros muchos".

            En 1603 regresa a Buenos Aires, alquilando inicialmente una casa a la Cofradía del Santísimo Sacramento frente al monasterio de los dominicos. Dos años después (1605) se instala en su propio casa, en un solar que había pertenecido a Rodrigo de Ibarrola en la esquina de las actuales calles Florida y Rivadavia.

            El 23 de octubre de 1604 el gobernador Hernandarias hizo merced a éste, de tierras de una legua de frente por dos de fondo en el sitio conocido por entonces como “Val Florido” con frente al río Paraná de las Palmas, entre la Cañada de la Cruz y el Río Areco.  Estas tierras  lindaban con las del capitán Pedro de la Póveda hacia el sureste y con las de su yerno Francisco de Manzanares río arriba.

 En esta estancia, Pérez de Burgos se dedicó principalmente a la ganadería. En 1609 obtuvo su inscripción como accionero de vacaje cimarrón, siendo autorizado por el Cabildo a sacrificar 20 reses. En 1615 recibe licencia para cargar y exportar cueros, carnes saladas, sebo y otros frutos, gracias a ser calificado como “segundo poblador” de la ciudad de Buenos Aires.

            Pérez de Burgos poseía  por entonces muchas otras propiedades. Una estancia con frente al Riachuelo de los Navíos (actual Riachuelo), que poseía un vado que permitía el paso de una orilla a otra. Este paso fue conocido por mucho tiempo como “Paso de Burgos”. En ese sitio actualmente se encuentra el Puente Alsina. Poseía además una chacra de 700 varas sobre el río Las Conchas (río Reconquista), otra de 350 varas en el Monte Grande (San Isidro) que en 1604 vendió a Sebastián Delgado y otras tres suertes de estancia de 400 varas que poseyó, también, en el “Monte Grande”. En estas tierras se dedicaba sobre todo a la agricultura, figurando en 1611 en una nómina de vecinos agricultores que debían guardar determinada cantidad de harina para abastecer la ciudad. Allí se le asigna una cuota de treinta fanegas.

 Es curioso que tanto el solar que habitó la familiar Pérez de Burgos como las tierras del Río Paraná de las Palmas habían sido otorgadas en merced por Garay a Rodrigo de Ibarrola, quien al no poblarlas y no permanecer en la ciudad perdió sus derechos.

            En 1604 aparece en una lista de "Vecinos y soldados que quedan en la ciudad", al tiempo en que Hernandarias emprendió su expedición a los Césares.  Declaró tener cuatro caballos, cuera (rebenque), celada, escopeta, una libra de pólvora y una madre mecha.

            Entre 1604 y 1606 se desempeña como escribano del Cabildo de Buenos Aires. El 27 de noviembre de 1606 Francisco Pérez de Burgos es reemplazado como escribano del Cabildo por Manuel Martín. A partir de ese momento se acredita para ejercer su profesión en forma particular. Desde entonces y durante más de tres décadas, casi todas las escrituras otorgadas por los vecinos, testamentos, compra-ventas de inmuebles y esclavos, hipotecas, capellanías y toda clase de contratos fueron refrendados por él.

            En 1607, Francisco Pérez de Burgos, aporta cuatro pesos en la colecta realizada por el cabildo para retener en la ciudad al barbero Jerónimo Miranda quien había resuelto irse porque no tener suficientes ingresos para mantenerse.

En 1607 arriba a Buenos Aires Jerónimo Miranda, barbero, que vino a sustituir a Manuel Álvarez quien se había ido de la ciudad, a pesar de habérsele prohibido su salida. Miranda pidió autorización para trasladarse a Tucumán ya que sus ingresos no le permitían solventarse. Por tal motivo se convocó a una reunión en el cabildo y se decidió que se haría una colecta para retener al barbero en la ciudad. Se recolectó un total de 434 pesos.

 

             En 1609, en el juicio de residencia a Hernandarias, Pérez de Burgos fue multado por el gobernador Marín Negrón en doscientos pesos ya que “el libro del Cabildo no está encuadernado y sus cuadernos andas sueltos y sin asentar los nombres de los capitulares en los cabildos”, dejando además “muchas escrituras y actas sin firmar”.

            En 1614 se desempeñó en el Cabildo con el cargo de Regidor, junto con sus pares Victor Casco de Mendoza, Francisco Romero, Francisco Muñoz, Hernán Suárez de Maldonado, Bartolomé López, Diego de Trigueros y Felipe Nabarro; presididos por el Justicia Mayor Mateo Leal de Ayala, y los Alcaldes Juan de Vergara y Sebastián de Orduña (también éste Álfarez Real); el tesorero era Simón de Valdéz, el Contador Tomás Ferrufino, el Depositario Bernardo de León y el Procurador General Francisco de Manzanarez; siendo redactores autorizantes de los acuerdos los escribanos Gaspar de Acevedo, Rodrigo Núñez de León y Gerónimo de Medrano.

            En 1616 Pérez de Burgos fue elegido nuevamente Regidor junto entre otros con Sebástián de Orduña, Domingo Griveo, Hernán Suárez de Maldonado y Julián Pavón; presididos por el gobernador Hernandarias.

El 19 de septiembre de 1616, a los 58 años de edad, realizó su testamento. En él dijo ser natural de Jerez de la Frontera, hijo legítimo de Diego Pérez de Burgos y de Beatriz Martínez de Tremal,  declaró haber sido casado con Juana de Aguilar, difunta, con la que tuvo dos varones y tres mujeres. Los restos del causante se enterraron en el templo viejo de Santo Domingo.

La descendencia de Leonor y Francisco de Manzanares permaneció con la propiedad de la tierra en la zona hasta fines del siglo XVIII. Sus hijas Juana de Manzanares se enlazó con Sebastián de Orduña y Mariana de Manzanares con Pedro de Morales y Mercado. Fueron hijos de Mariana de Manzanares y Pedro de Morales y Mercado: Miguel, María Isabel, Leonor y Blanca.

En las últimas décadas del siglo XVIII el capitán Gonzálo de Zárate comienza a adquirir estas tierras . El 5 de septiembre de 1689 doña Mariana de Manzanares (nieta de Francisco Pérez de Burgos) vende 3000 varas de estancia que lindaban por arriba con la estancia de los jesuitas a Gonzalo de Zárate.

El capitán Miguel de Morales y Mercado (bisnieto de Francisco Pérez de Burgos e hijo de Mariana de Manzanares) vendió en 1690 a Gonzalo de Zárate tierras con frente al Río Paraná de las Palmas de media legua de frente y dos leguas de fondo.

En agosto de 1691 Pedros Bustos de Albornoz (casado con Juana de Gaete, una descendiente de Hernán Suárez de Maldonado)  vende tierras lindantes a la de Mariana de Manzanares 3000 varas a Gonzalo de Zárate.

De esta manera, Gonzalo de Zárate, reunió las tierras de la rinconada formada por el Paraná de las Palmas, Arroyo de Las Palmas y de la Pesquería.

 

Fuentes:

·         Botta, Vicente Raúl. “Historia de Zárate. 1689-1909”. Ed. La Voz de Zárate. 3° Edición, 2004.

·         Genealogía familiar. http://www.genealogiafamiliar.net/

·         Balmaceda, Daniel. “Oro y espadas”. Ed. Marea, 2011.

·         Robles, Sergio Daniel. “Historia de Zárate, desde sus orígenes hasta el año 2000”. Ed. De los cuatro vientos. 2005.